domingo, 28 de octubre de 2007

Queridos lectores:

La felicidad que me embarga alcanza para muchas personas, la verdad me fué muy bien en la presentación en Querétaro y gracias a Carla, Ilse, Ileana y Claudia. Este Lobo tuvo la oportunidad de conocer a gente maravillosa y talentosa. El resumen del "Potaje Exótico" es el siguiente.

El viernes por la tarde al rededor del medio día llegué a la instalación que fue en un local en una plaza comercial, estaba practicamente instalado y estaban checando sonido y el acomodo, me recibió Ilse (mejor conocida como Doctora Kleine) y me presentó al equipo, César, Alberto y Juan José, quien llegó instantes después. En el local se encontraban Carla, Claudia, Ileana y sus hijos. Hicimos un ensayo general para checar tiempo y esas cosa, salió bien y cuando leí, se me ocurrió que mientras narraba mi cuento se podía colocar una máquina de escribir y darle unos teclazos, la cosa era conseguir una de esas, Carla me comentó que tenía una en su casita y podía contar con ella. Una vez arreglado el tinglado, fuimos a bañar y a hermosearnos. Carla, me dió alojamiento y me prestó su máquina, una hermosa Remington 5 portatil, y me mostró su casita, la cual es como que el ideal de cualquier escritor, llena de libros por todas partes. a las 7 p.m., acudimos puntuales a la cita, todos vestidos de negro, todas muy guapas nosotros muy galanes, me coloqué en posición y dándole la espalda al público, en la esquina superior de la instalación me preparé.

Ilse y Claudia, al ver que el lugar estaba listo comenzaron el Potaje, la gente formó parte del mismo, se apagaron las luces y comenzó el espectáculo.

las fotos de Ourobros acompañadas de la música de José Manuel, en estridente devanéo de imagenes y notas musicales, en seguida el Lobo y su cuento "Esther" acompañado de la mecánica sonora de Juan José, al terminar de leer todo era silencio, me encantó escuchar la música y mi voz distorsionada, es un gran artista Juan José, después leí "Atardecer" mientras se proyectaban en sombras dos bailarines, y seguia el sonido, el machacar de las teclas de la vieja Remigton, mi voz, la luz apagada y sólo una lámpara sobre mi rostro y sobre la máquina de escribir.

Seguiremos con la crónica...

1 comentario:

Ileana dijo...

Y cómo es que no había visto esta crónica? Yo que las colecciono en lo que escribo la mía..

Un abrazo y un beso en la frente