martes, 25 de noviembre de 2008

Un Martes cualquiera, me embarco en un viaje de no retorno

El Lobo dice...
Apapachables lectoras, amables lectores, dice la sabiduría popular que "En Martes ni te cases ni te embarques", no sé que tan cierto sea, nada más me casé una vez y no fue en martes y nunca me he embarcado entre semana. Tal vez esto responda a que siendo el Martes el día consagrado a Marte el dios de la guerra y de los conflictos, resulte un poco peligroso hacer enojar al dios en comento. Pero este Martes, que como saben lectores asiduos a este blog, es mi día favorito, hoy con camisa roja de algodón, livais azul y zapatitos color de café, ando por la vida, por Tuxtla, una mota roja en medio del verde.

Pues así ando, y me doy cuenta que he dejado cosas inconclusas, algunas tienen remedio, de esas no me preocupo, pero de las que ya no lo tienen no debería de preocuparme, sin embargo lo hago. Veo con tristeza como mucha gente valiosa está siendo despedida al menor pretexto, como un título universitario a veces ya no es suficiente, como hay gente que se parte el lomo o las manos o la cara para llevar el sustento a sus hogares.

Eso tal vez es el punto de no retorno, no puedes por el momento cambiar el rumbo y regresar, ya vas más allá que más acá, pero si puedes esperar a llegar a tu destino y ahí volverte a embarcar, aunque estés seguro que no encontrarás nada igual a lo que viste con tu partida, tal vez sea el mismo lugar, la misma gente, pero nada será igual.

Mi pago de nómina se retrasó, un día, un día de presión e incertidumbre, claro que eso me enoja. Mi Jefa me pide paciencia y que me ponga en los zapatos de nuestro jefe de jefes, What?, no es posible que me pida misericordia por algo que ya hice. Creo que este panorama se repite constantemente, principalmente si no cuentas con tu propia empresa, tu propio despacho o tu cajadeahorropirámide con la cual puedes holgar un poco tu ritmo de vida.

Me choca tratar temas tan mundanos, tan alejados de la alegría de compartir palabras, pero no pienso nada más quejarme. Ele me enseñó bien, acepto, amo, perdono.
Pero también me desahogo, creo que es humano.
Ahora busco soluciones:
I. Vendo los derechos de mi próxima novela inédita a Barnes & Noble
II. Me pongo a vender medias (como el Tirantes de "Lagunilla mi barrio"
III. Me pongo a vender medias... horas de placer sexual. (a veces serían 15 minutos, ya me conozco)
IV. Sigo mandando currículums a despachos, empresas y entidades gubernamentales.
V. Me quedo sentadito y aterrorizado sobre un futuro incierto (NAAAAAAAAA)
VI. Adelanto la presentación de mi libro aquí en Tuxtla.
VII. Me pongo a litigar por mi lado.
VIII. Espero a que los aliens bajen por mi y mi grupo de adoradores de la luz de Senyasen.
IX. Sigo escribiendo.
X. Me voy a la selva y me uno a los olvidados.
XI. Comienzo a tirar sablazos.
XII. Un poco de todas las anteriores.

Je je je, me siento mejor, no se me cierra el mundo, sonreí y seguiré sonriendo, a veces cínico, a veces con toda el alma.

Les dejo mis besos, mis aullidos, pero mi alegría nomás la comparto, no se las dejo toda.
Féliz martes.

4 comentarios:

Alletta dijo...

Aquí es raro que nos paguen a tiempo, la mayoría de quienes aquí trabajamos por suerte no vivimos de esto pues de otro modo no sé que haríamos.

El chiste es que no se nos cierre el mundo, aunque las cosas se pongan difíciles tendremos que salir adelante, después de todo hay que ver los problemas como oportunidades pq de otro modo nos carga el payaso xD

Saludos

Coro dijo...

Hay que tener ánimo y paciencia...

Bss.

FENIX dijo...

Ah caray, aquí habia dejado mi comentario y no se publicó, en fin...
te decía que es un mal generalizado y que solo nos resta esperar que la situación mejore aún que sea un poquito y estemos en posibilidad de sacar para el sustento diario.

Hugo dijo...

Me encaborna que me digan: tienes suerte en tener trabajo. Me molesta porque el trabajo es algo debería ser constante y no un premio (claro, en tanto lo hagamos de la mejor manera). Al final del día nos cuesta horas de sueño, horas lejos de la familia, horas sin los amigos... Por eso se llama así, porque cuesta muchíisimo trabajo realizarlo. Creo que el compromiso mínimo por parte de los patrones es pagar a tiempo y ofrecer lo necesario para garantizarle confort y seguridad a sus empleados.

He dicho.