miércoles, 19 de noviembre de 2008

Miércoles 007, Imer, Enrique Serna

El Lobo dice...
Queridísimas lectoras, amables lectores.
Les saludo en un día miércoles cualquiera, uma quarta feira, ya de regreso en la Selva. Este fin de semana laaaargo, anduve por los Méxicos, (La Ciudad y el Estado) así que me enfundé en un pants gris y no me lo quité en todo el fin de semana, excepto para bañarme. Sentí el frío colarse por todos mis plieguecitos del cuerpo y del alma. Mi Cachorrito estuvo conmigo, y aunque realmente no quise ponerme en contacto con nadie en particular o en general, ese autoencierro me sirvió para seguir meditando y mucho. Sostuve un monólogo largo y aburrido sobre lo que significa abandonar una casa, sobre lo que uno gasta y lo que uno padece. Y hablando de padecimientos me dolió nuevamente el diente, tengo que encontrar un Odontólogo por estos lares.
En fin, el puente, laaaargo y un tanto aburrido, con pequeños chispazos de emoción y alegría para la familia (camioneta nueva, fiesta de Migue, juegos nuevos en el XBOX)y para el Lobo. Sin el efecto afrodisiaco de la luna, el humor también mengua.
Pero hago un paréntesis pues conocí (reconocí) a una mujer atractiva, linda y que tenía años y felices días de no ver. Gracias Karla, los encuentros no planeados son los que mejor saben, gracias por tu compañía y tu sonrisa y el perfume que dejaste con tu saludo.
Ayer llegué de nuevo a Tuxtla, y el viaje fue un tanto agotador, muchas horas en el aeropuerto, quejas de la Mamá del Cachorro, un impedimento significativo de mi parte y algunas lágrimas por mi Lobezno sobre el futuro incierto del Ruffus. Me receté algo de melancolía.
Ayer sin embargo, a pesar del baixo astral, fui al cine, vi la nueva película del Agente 007, una excelente producción, acción y muchas explosiones espectaculares, que me permitieron quitarme el cerebro un rato y salir del cine contento y tarareando la Bond Melody.
Llegué a su casa, pasadas las 10 de la noche, del cine a la casa caminé en la fresca noche tuxtleca, tratando de llenarme de ese aroma que la gente de aqui no percibe, el dulce olor de la vida digna.
Una vez en casa terminé de leer el cuento "Borges y el ultraísmo" del Maestro Enrique Serna, incluído en el libro "Amores de segunda mano", una excelente compilación de relatos agridulces en los cuales Serna experimenta y se divierte a costa de sus personajes, a costa de sus historias y por supuesto a costa de sus lectores y de él mismo. Obvio la recomendación para adquirirlo.
No esta nada mal la vida, cuando uno se pone a pensar en que tenemos que vivir la propia y no la de los demás.
Imer. En línea escucho Radio Ciudadana y de vez en cuando Horizonte, grandes estaciones y una magnífica propuesta musical, cultural e informativa, lo recomiendo también.
Para finalizar Coro me dejó un Meme de tarea, en cuanto tenga mi última cualidad extraña y desconocida por ustedes lo subiré.
Pues creo que es todo por el momento, todo lo que tengo que decir antes de irme a comer, pero nunca todo lo que desea decir mi mente y mi corazón.
Aullidos mercurianos para ustedes.
P.S. No sean gachos, dejen algún comentario de vez en cuando, son gratis.

2 comentarios:

Enrique dijo...

Quiobole.
Te escribo desde mi hiperagobiadahastaelgorrodechamba oficina. Lo cual espero que dure sólo un poco más.
Prometo ponerme al día en mi blog y se agradece que te ocupes de ello.
Mando otro saludo igual de juerte y están pendientes una cervezas a la menor provocación y oportunidad.
Un abrazo k'.

Hugo dijo...

Un gran gusto tenerte en casa carnal.