miércoles, 14 de enero de 2009

Octavo post del año o la continuación de una noche nublada que se convirtió en esplendorosa

El Lobo dice...
...Viene del post anterior.

Como les comento queridas lectoras, amables lectores; la presencia de Lorena Aquino en un escenario es maravillosa, amarró su chalina al micro y nos comenzó a seducir, ella se agiganta en el escenario, baila, coquetea y emana un dulce canto que te crispa la piel y los sentidos, convierte con su voz el gozo, la alegría de encontrarme a unos cuantos metros de ella y disfrutar su música fue un gran regalo.
A mi lado se encontraban sus familiares, un pequeño de unos siete años que vestía un karategui, coreaba a voz en cuello las canciones de Lore: "Amaneceres", "Pinceladas", "calle son" y "Nublada", ésta última canción me tocó todas mis fibras sensibles. Mis lágrimas, que quienes me conocen saben que brotan en los momentos menos esperados, anegaron mis ojos, una emoción enorme se agolpó en mi pecho; en voz de Lorena reencontré un sentimiento que había mantenido oculto, tal vez esperando ser despertado por esa caricia vocal.
Lo escribo y vuelvo a suspirar, comienzo a sentir en mi pecho ese delicioso tuntuntuntun, que se encontraba adormecido, recordé sin querer el canto del "chogüí", más de veinte años que no me emocionaba tanto delante de una intérprete.
La ensoñación duró algunas canciones más, yo deslumbrado ante una luna cubierta de nubes, ella transformada en sol del sureste que regaló cálidos rayos vocales en plena noche, música maravillosa, la presencia de Lorena.
Al concluir la presentación, me dirigí hacia el escenario y sutilmente retiré la chalina del micro, nuevamente caminé hacia un lado del escenario. Con una sonrisa enorme le entregué la chalina y ella sonrió, me preguntó si me había gustado y yo encantado ensanché más mi sonrisa; llegaron más personas a despedirse y a saludarla mientras yo esperé pacientemente, pues tenía una última solicitud.
Una vez retirada la gente, arregladas las entrevistas en t.v. y recibidos los abrazos familiares, me volví a acercar a Lore, esta vez para pedirle que aceptara tomar una taza de café con este Lobo, sonriendo y con un total desenfado aceptó.
Mañana tomo un café con Lorena Aquino, después de su presentación en el foro Descartes a las seis de la tarde.
Regresé caminando a la oficina, me sorprendí tarareando, andando entre nubes, evocando tantas cosas e imaginando otras tantas.
De lo único que estoy seguro, es que mañana este Lobo sonreirá nuevamente.

¿Ya ven por qué adoro los Martes?

Aullidos suspíricos para ustedes.

P.S. Carnalito, no te preocupes de que me convierta en un Fan Fatale, tuve la oportunidad de huir con la chalina turquesa y cortar un mechón de cabello, pero me contuve je je je.

2 comentarios:

AndreaLP dijo...

Tener la oportunidad de conocer de cerca a alguien a quien admiras siempre es un agasajo.

Nomás no vayas a cortar un mechón de cabello en el café, eh!

Besos.

Hugo dijo...

Woooow, lo más increíble es darte centa que hasta en esos días en que no tenemos la menor intención de dejar la cama, vale la pena hacerlo. La grata sorpresa de un gran día bien mereció pasar por todo el proceso que lo transformó.

Felicidades carnal, por tu gran martes y por todos los gloriosos días que vienen delante.

Te quiero.